martes, 20 de junio de 2017

Fórmula magistral

La dejamos a temperatura ambiente
aproximadamente una semana
hasta conseguir que se cierre
formando una capa dura y negruzca.
Una vez conseguido el desecado natural
elaboraremos una vinagreta
con jugo de limón y chiles triturados.
La cuál conservaremos en refrigeración
entre tres y cinco grados centígrados.
Entonces arrancamos la carcasa
de forma brusca pero limpia.
La reservamos en un recipiente hermético
en un lugar fresco y seco.
Con una puntilla abrimos en vertical
siguiendo la línea de la marca
que habrá quedado bajo la pústula.
Separamos bien las dos partes
con unas pinzas de precisión.
Vertemos dentro de la herida
toda la vinagreta de limón y chile.
Sazonamos al gusto con sal en escamas
y con la costra que habíamos reservado
coronaremos a modo de crujiente.
La dejamos a temperatura ambiente
aproximadamente una semana
hasta conseguir que se cierre.






lunes, 15 de mayo de 2017

Siberia, California

Sin guión.
Como el reflejo del pájaro
en un charco
y la sombra de la escopeta
en el tronco de un árbol.

Sin guión.
Como un paso de cebra
en las teclas de un piano
o un concierto de plagios
en el claxon de un atasco.

Sin guión.
Y sin descanso.

Como Saturno vomitando
a todos sus hijos muertos
después de haberlo pensado.






miércoles, 19 de abril de 2017

Espectro A

¿Y ahora qué?
Arrebatado.
La sombra
de lo que fue mi sombra.
La grieta
de lo que fue mi cima.
Un techo sin agujeros.
Un paraguas sin memoria.
El destino
en una bandeja de plata
vacía.


¿Y ahora qué?
Asma.
Eugenesia nazi
sin escuchar a Hans.
Estornudar el alma
y toser una verdad.
La decisión más difícil
acabó siendo la mala.
El futuro llega tarde
servido sobre las ascuas
de un pretérito final
tan simple…


¿Y ahora qué?
Culpa.
Descarnarme.
Desolar.
Los restos de mis restos
a tus pies en una orilla
escupidos al azar
por el Mar de Lorna Wing
ya no te harán cosquillas.
"El quinto dedo"
se encargará de hacerlas.
Antes de que me dé la vuelta.


¿Y ahora qué?
Ahora nada ya.
Ahora nada.
Ahora.
A.






viernes, 24 de marzo de 2017

lunes, 27 de febrero de 2017

Redoble final


Guinea Pig
Último aviso: No volveré a ser el mismo.
La escayola tornó amarillo.
Las hadas, moscas.
Valencia en Gotham.
Último aviso.



Gotham, Valencia
Aquí la lluvia
es una botella de champán
recién abierta
sin nada que celebrar
a punto de caer al suelo.
Una explosión de murciégalos
reinando la ciudad de las cenizas.
La he respirado, la he bebido
y ahora la escupo.
No por ser un asesino
se es peor persona.
No por ser persona
se es mejor ser vivo.
“Hasta aquí llegó el agua”
por toda la ciudad reza.
Y hasta aquí mi paciencia.
Gotham, Valencia.



Eskenazi
El demonio tomó su cuerpo
y adoptó un apellido judío
con terminación antisemita.
Recorrí  sus entrañas.
Del cielo de Madrid
a la luna de Valencia.
Bailé su agua turbia
y reventó el firmamento.
Dormí la siesta de los cobardes.
Soñé que viajaba
a través del aguacero.
De Madrid al cielo
y de Valencia a la luna.
Un ángel caído
que cae demasiado cerca
desgarrado entre sus garras.
Desperté esposado a un guante
con una copa de cava
y entre fuegos de artificio
y la luna en llamaradas
brindé por el asesino.



Se llamaba Terry Lee
Me llevan detenido.
Me arrinconan en un sótano.
Cuelga del techo una bombilla.
Parpadea entre las moscas.
La humedad nos envuelve.
Las paredes gotean.
Un hálito irrespirable.
El sudor constante.
Puñetazo en la mesa.
Preguntas, preguntas, preguntas…
Bolígrafos por todas partes.
Dos fotografías, un guante.
Un mapa de Madrid. Valdemorillo.
Travesía de los coches.
Un trozo de piel de serpiente.
Una bofetada.
Y preguntas. Y más preguntas…
Un dossier titulado Eskenazi.
No recuerdo nada.
¡NO CONSIGO RECORDARLA!
Sólo recuerdo su nombre.
  -  ¿Cómo se llamaba?
  - Se llamaba Terry Lee.



Led Er Est (La lluvia y memoria)
Una sombra cruza el puente
bajo la eterna cascada.
La que se ahoga aún nada.
La acción de las gotas
humaniza las estatuas.
Un reguero de óxido hace
que las gárgolas sangren.
Un coche para
en un semáforo en verde.
Suena música en la radio.
Una mezcla siniestra
de tormenta y de pasado
de pasado atormentado
de homicidio voluntario
huyendo de la memoria
en perfecta ceremonia
con el cielo de Valencia, derramado.



Lady Lazarus
Todo sobre mí
lo sabía mejor que yo.
Sus rasgos eran de una extraña raza exótica.
Se llamaba Terry Lee
y se apostó la vida
a que conseguiría matarme
antes de San José.
Y antes del 19
conseguí reducir
a cenizas su cadáver.

He vuelto.
Salí vivo.

Y sin embargo se mueve.



La destrucción
A mi lado, sin tregua, el Demonio se agita,
flotando como un aire impalpable.
Lo trago y noto cómo abrasa mis pulmones,
llenándolos de un deseo culpable e infinito.

Ch.B